miércoles, 5 de noviembre de 2014

La melé V, las posiciones.

La melé V, las posiciones.
1.- Primeras líneas.
•   Transmitir la fuerza generada por la melé, resistir el empuje y el impacto del contrario,  empujar ellos mismos. Complexión muy fuerte.
•         De ellos depende la calidad de la conquista.
•         Inspiración antes del contacto, espirar en el contacto ayuda.
•        El talonador@ ante el derrumbe, debe girar la cabeza hacia la izquierda para evitar lesiones cervicales.
•         Pies; un poco más abiertos que las caderas y en dirección al empuje.
•         Rodillas; semi - flexionadas y muslos 90º con el suelo.
•         Espalda; recta, para poder transmitir, evitar lesiones y eludir hundimientos.
•         Hombros; más altos que las caderas.
•         Cabeza; hacia arriba, para mantener la espalda recta y ver el balón.
2.- Segunda línea.
•         La columna vertebral y generan la fuerza.
•         Han de mantener la primera línea unida y transmitir la fuerza sobre ellos.
•         Pies; un poco más abiertos que las caderas y en dirección al empuje.
•         Rodillas; semi - flexionadas y muslos 90º con el suelo.
•         Espalda; recta, para poder transmitir, evitar lesiones y eludir hundimientos.
•         Hombros; más altos que las caderas.
•         Cabeza; hacia arriba, para mantener la espalda recta y ver el balón.
3.- Tercera línea.
•         Estabilidad lateral y evitan que el balón salga descontrolado.
•         Los primeros en atacar y defender.
•         El 8 es el timón de la melé, debe coordinarse con el 9. Es la salida de la melé.
•         Pies; un poco más abiertos que las caderas y en dirección al empuje.
•         Rodillas; semi - flexionadas y muslos 90º con el suelo.
•         Espalda; recta, para poder transmitir, evitar lesiones y eludir hundimientos.
•         Hombros; más altos que las caderas.

•         Cabeza; hacia arriba, para mantener la espalda recta y ver el balón. 


jueves, 30 de octubre de 2014

La melé IV, giros y sincronización.

La melé IV, giros y sincronización.
Giros.
Aspectos reglamentarios.
La regla del “juégala o piérdela” implica que los atacantes deban trabajar sobre un estricto control de la conducción y estabilidad de la melé.
No permitir girar más de 90º, implica evitar giros incontrolados con la consecuente pérdida de la posesión
La obligatoriedad de que la tercera línea se mantenga unida a la melé hasta que finaliza es un factor determinante para los planes estratégicos de ambos equipos.
Aspectos mecánicos.
La melé es una masa formada por dos grupos de jugador@s que generan fuerzas dinámicas y que entre sí son antagonistas. Si consideramos la posición reglamentaria de los jugador@s de la primera línea de cada melé, las cabezas de los pilares izquierdos (nº 1) de cada equipo están libres, fuera de la melé. Esta colocación hará que la melé tenga una tendencia natural al giro en sentido de las agujas del reloj: la razón puede encontrarse en el par de fuerzas que producen. El giro puede producirse de una manera espontánea o provocada como un elemento táctico por parte de alguno de los dos equipos.
Tipos de giros.
Giro empujando sobre el 1 (giro natural)
Desde el punto de vista defensivo permite acercar el@ 9 defensor a la salida de la pelota, creando mucha presión y dificultad en su utilización.
Desde el punto de vista del ataque, permite tener implicado al@ 9 defensor así como a la tercera línea contraria (especialmente al 7 y 8), y evitar que estos defiendan directamente sobre jugador@s no participantes en la melé.
Giro empujando sobre el 3 (giro óptimo)
Se fuerza el giro hacia el lado contrario de las agujas del reloj. Requiere un gran trabajo de coordinación de l@s jugador@s de la melé. Mientras los de la derecha de la melé (1-6-4) aguantan, los de la izquierda (3-5-7) han de empujar sobre el contrario.
Desde el punto de vista defensivo, si se provoca un giro rápido, puede crear muchos problemas del control del nº 8 con el balón, y al mismo tiempo aumenta las posibilidades de que el equipo atacante no controle el giro, con la consecuente recuperación de la posesión del balón.
Desde el punto de vista ofensivo aproxima la pelota a la línea de ventaja, alejando la presión defensiva de la salida de la melé.
Sincronización.
Actitud colectiva.
Asegurar una posesión de calidad y dificultar al máximo las introducciones contrarias.
Discriminar y determinar la estrategia en función del lugar donde se produce la melé.
L@s ocho jugador@s deben estar convencidos de lo que están haciendo.
En términos emocionales, una melé empieza cuando el árbitro señala la misma.
Llegar antes que el adversario, es un síntoma de aceptarlo como un reto permanente.
La entrada en la melé.
El@ árbitro es quien marca los 3 tiempos (Posición – Tocar – Entren), a pesar de ello, es imprescindible determinar un@ líder que marque las acciones colectivas.
Melé a favor: contacto primero del 3, después del 2 y finalmente del 1 con los adversari@s, esto puede favorecer que la melé en ataque esté mejor orientada para el talonaje. El “timing” entre el medio de melé y el talonador@.
Melé en contra: intentar conseguir una entrada primero con un contacto del 1, seguido del 2 y después del 3. La orientación del 2 atacante resulta en el sentido contrario al de introducción.
Coordinación del empuje: Uno de los puntos clave en cada melé. Coordinación de inspiración - espiración.

Cuando va a salir el balón de la melé, debemos pegar el último golpe de empuje, así obligamos a los terceras a tardar en salir para defender.


domingo, 19 de octubre de 2014

La melé III, agarres y canales.

La melé III, agarres y canales.
Agarre.
Primera Línea (1, 2 y 3)
Son los pilares quienes se agarran al talonador por detrás de la espalda y a la altura de las caderas (pantalón) o de la cintura (camiseta). Seguidamente es el talonador quien los abraza, agarrándose lo más lejos posible, pasando las manos por debajo de las axilas.
Segunda Línea (4 y 5)
Entre sí: con el brazo interior se agarran el uno al otro por el pantalón, lo más lejos posible y con los brazos cruzados por ambas espaldas
Con los pilares:
Presa en horquilla: por debajo de las piernas de los pilares, buscando meter el pulgar por dentro del pantalón del pilar y agarrando el bolsillo interior con los demás dedos
Presa lateral: Por los lados del las caderas de los pilares
Independientemente de la presa que utilice la segunda línea, han de empujar en referencia al glúteo interior del pilar que tienen delante, y hacer fuerza con la mano y el brazo para mantenerlos juntos y cerrados hacia dentro.
Tercera Línea (6,7 y 8)
Flankers 6 y 7: Con su brazo interior se agarran de la espalda del segunda línea. La otra mano queda libre para reequilibrarse apoyándose en el suelo o bien agarrando el pantalón del pilar, pero nunca de la pierna de éste
Tercera Centro -8-: por los laterales de los glúteos de los dos segundas líneas, procurando mantenerlos bien unidos y evitando que se les separen las caderas.
Canales.
Antes de la introducción, el medio de melé indica qué canal seguirá la pelota y todos los jugadores, especialmente los que se encuentran a la izquierda de la melé, colocarán los pies de tal manera que no obstaculicen el recorrido de ésta.
Canal 1: el talonaje es seco, directo a la pelota, que “choca” con el pie y se introduce recto hacia el espacio que hay entre el 6 y el 8.
Canal 2: El talonaje también es recto, pero el contacto con la pelota se hace de manera que pase por entre los pies del 4 y sea finalmente el 8 quien la controle entre sus piernas. El 6 y el 4 juntan sus pies para evitar la salida por el canal 1.

lunes, 13 de octubre de 2014

La melé II, generalidades.

La melé II, generalidades.
La prioridad en la melé es la seguridad. Suele ser el origen de muchas lesiones. Por lo tanto, debemos incidir en la protección de los jugadores que participan.
La melé comienza mucho antes del gesto de entrar en contacto con el equipo contrario.
Empezaremos en los entrenamientos en reforzar las partes del cuerpo que más sufren los excesos del esfuerzo. A continuación, trabajaremos los agarres, seguidamente la posición. Una vez asimilados estos conceptos, estudiaremos los empujes, el talonaje y las salidas. Después de todo ello, utilizaremos el melier,  en esta máquina empezaremos trabajando la entrada, respetando los pasos que nos marcan los colegiados.
A partir de este momento, el trabajo de melé debe ser continuo.

Factores clave.
I.     Mentalidad; no es solo un juego de fuerza sino también de estrategia. Ser conscientes de la importancia, pero debemos discriminar en cuales empujar, defender, girar, etc.
II.            Técnica de empuje;
Pies: Los apoyos deben ser algo más anchos que las caderas, aumentando la base de sustentación y favoreciendo, por lo tanto un buen equilibrio. La punta de los pies ha de estar orientada hacia la línea de empuje.
Rodillas: Semi-flexionadas, en un ángulo de flexión que le permitan la máxima eficacia en el empuje. Las rodillas han de estar en la línea de empuje, y los muslos en ángulo próximo a los 90º respecto al suelo.
Centro de gravedad: Para conseguir un buen equilibrio, el centro de gravedad debe estar avanzado respecto la base de sustentación.
Caderas: Más bajas que los hombros, para que el empuje se transmita ligeramente hacia arriba, evitando hundimientos.
Espalda: Recta con el triple objetivo de:
Poder transmitir la fuerza de empuje hacia delante.
Evitar lesiones a nivel de la columna vertebral.
Eludir hundimientos al converger las fuerzas hacia el suelo.
Culo: Como se dice vulgarmente, en pompa, recordemos que el glúteo es el musculo más grande del cuerpo.
Hombros: Más altos que las caderas.
Cabeza: Hacia arriba para mantener la espalda recta.


miércoles, 8 de octubre de 2014

La Melé I

La melé I.
Sin duda alguna una de las facetas que más ha evolucionado en estos últimos años, aunque curiosamente, también es una de las que más se ha reducido la cantidad en cada partido.
La mejora técnica de los jugadores hace que cada vez se produzcan menos balones adelantados, ello ha conllevado que se señalen menos melés en los encuentros. Esto no ha mermado el interés por la mejora, y el estudio de todos los aspectos que influyen para ganarla.
La prioridad en la melé es la seguridad. Suele ser el origen de muchas lesiones. Por lo tanto, debemos incidir en la protección de los jugadores que participan en la melé.
La melé comienza mucho antes del gesto de entrar en contacto con el equipo contrario.
Empezaremos en los entrenamientos en reforzar las partes del cuerpo que más sufren los excesos del esfuerzo. A continuación, trabajaremos los agarres, seguidamente la posición. Una vez asimilados estos conceptos, estudiaremos los empujes, el talonaje, el giro y las salidas. Después de todo ello, utilizaremos el melier, en esta máquina empezaremos trabajando la entrada, respetando los pasos que nos marcan los colegiados.
A partir de este momento, el trabajo de melé debe ser continuo.
Quizá lo más significativo, ocurre precisamente antes de entrar en la melé, es decir, la posición del cuerpo, el agarre, la coordinación, la comunicación y la psicología. Como decía antes, el estudio ha llevado a separar todos estos facetas, entrenarlas de manera separada, para luego integrarlas todas ellas en la entrada a la melé. El concepto de hora tras hora, entrenamiento tras entrenamiento, utilizar el melier única y exclusivamente como forma de práctica de la melé sirve para muy poco.
La posición del cuerpo, es de todo lo indicado lo que más ha evolucionado, se estudia al milímetro como incide la posición en la estabilidad, con los avances tecnológicos de hoy en día, se consigue un estudio muy detallado. También la mala posición puede ser la causa de un empuje inútil.
En cuanto al agarre, se ha mejorado en el cómo y dónde agarro.
La coordinación, para conseguir, fundamentalmente, un único empuje.
La comunicación entre todos los jugadores de la delantera incluido el número 9, para que en todo momento, sepan lo que hay que hacer.

Para finalizar, otra de las vertientes importantes, la visualización, la motivación, influyen notablemente. Recordemos, que en si mismo dentro del partido, cada melé es una pequeña batalla.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Recuperemos la importancia del balón.

Recuperemos la importancia del balón.
Digo recuperar el balón y me refiero, al juego en sí, creo que se está dando más importancia a muchas cosas que no tienen nada que ver con el juego, comportamientos que a mi modo de ver son más de “fútbol” que de rugby, se empieza a ver protestas con respecto a los árbitros, incluso criticas del mismo antes de comenzar el partido. Jugadores que no asisten a los entrenamientos y exigen jugar, incluso en la posición que lo deben hacer. Falta de respeto al entrenador. También entrenadores y/o jugadores y/o aficionados que fomentan el lesionar o pegar a un contrario. Entrenadores y/o directivos que quieren ganar a cualquier precio. En varias ocasiones, muchos jugadores se quejan por la falta de compromiso de compañeros, cuando creo que deben ser los mismos compañeros con su actitud los que deben demostrar algo mucho más importante que el compromiso, el involucrarse con y para el equipo, a veces, los jugadores que reclaman compromiso, son los mismos que con su actitud hacen qu los demás desistan en involucrarse. Gente que llega al campo y exige que en el vestuario este su equipación perfectamente preparada como si de un equipo de “fútbol profesional” se tratara. Demandas al club, por parte de jugadores, cuando ellos lo único que deben hacer es jugar, y si tienen alguna petición, volvemos a lo mismo, quizá debieran involucrarse en la directiva, o como mínimo hacerse socio de su club, que en pocas palabras es el que le permitir practicar el deporte que supuestamente quieren. Muchos están dando más importancia al individuo que al equipo o al mismo club. El jugador debe asistir a los entrenamientos con una actitud positiva, con ánimo de aprender, con humildad y respeto. El jugador a jugar, el entrenador a entrenar, los directivos a dirigir y el aficionado a disfrutar. Uno debe dejar los prejuicios a un lado. Se ha perdido los valores fundamentales del rugby, los que vienen reflejados en el reglamento SOLIDARIDAD, RESPETO, PASIÓN, INTEGRIDAD Y HUMILDAD,  en este último caso, como se solía decir, con una H tan grande como los palos de rugby. 
Muchos jugadores señalan al cuerpo técnico o a la directiva como culpables de lo que ocurre, e incluso de lo que pueda ocurrir. Puede ser que tengan razón o motivos para ello. Pero, no me parece correcto que los jugadores no autoanalicen su actitud, para poder ser conscientes de lo que sucede en el equipo, quizá con este análisis uno podrá darse cuenta que al ser el rugby un deporte colectivo, todos tienen su parte de implicación en la solución, simplemente a esto se le llama SOLIDARIDAD, RESPETO, PASIÓN, INTEGRIDAD Y HUMILDAD.

Creo que se debe recuperar, quizá, lo más grande de nuestro deporte, esos valores que tradicionalmente nos han identificado. Hay que olvidar todas aquellas cosas que son como satélites con respecto a lo más importante, el juego, olvidemos la palabra divertirse, para divertirse uno se va a tomar cervezas con los amigos, al rugby uno va a disfrutar. Eliminemos del vocabulario de un rugbier el vocablo compromiso, hay que involucrarse. Tengamos respecto por los entrenadores, asumamos que no somos All Blacks, y que cada día de entrenamiento es una oportunidad para mejorar. Valoremos la formación de cualquier miembro de nuestro club que decida formarse como jugador, asistiendo a alguna escuela de verano, y sobretodo a alguno que decida ser entrenador y para ello acceda al titulo nivel I, II, etc. Asistir a un entrenamiento con SOLIDARIDAD, RESPETO, PASIÓN, INTEGRIDAD Y HUMILDAD, también es formarse, es olvidarse de todo lo ajeno al juego.
El corazón de un jugador de rugby, debe tener la forma de un balón, y sus ojos deben mirar las cosas en clave de rugby, con ello, se dará importancia al juego y recuperaremos el balón.

lunes, 8 de septiembre de 2014

El contraataque.

El contraataque.
En el juego de hoy en día, una de las escenarios que se suele producir con asiduidad es el contraataque, cada día se ve más continuidad en el juego, el balón casi siempre está en movimiento y todo ello implica, el cambio de de status de atacante a defensor. La situación puede venir por el juego al píe o por la pérdida del balón.
En el contraataque también se debe considerar, el cambio de rol del jugador, pasa de atacante a defensor, el jugador cuando se convierte en atacante debe leer en un breve instante donde están los espacios con el añadido de alejar el balón lo más rápidamente posible del lugar de recuperación. El jugador que recupera el balón, el protagonista en el contraataque, debe visualizar la posición de sus compañeros y adversarios en un corto espacio de tiempo, todo ello, como hemos dicho, mientras se evade del lugar de recuperación. Dicho movimiento, debe producirse de forma veloz, para así, no dar tiempo a la defensa a colocarse. También debe evitarse el contacto, en la medida de lo posible y en el caso de producirse, sacar el balón muy rápido.
Se puede dividir los tipos de contraataque en:
1.            En equilibrio; seria por ejemplo, cuando la delantera recupera un balón en un maul o un ruck. Los ¾ tienen tiempo para recolocarse.
2.            Delante de la línea de ventaja, generalmente por la 1ª cortina, hay mayor número de jugadores atacantes en el momento de la recuperación. Mayor dinamismo y velocidad.
3.            Sobre la línea de ventaja, hay muchos jugadores, en la conquista colaboran la 1ª y 2ª cortina, alejar el balón del lugar de conquista. Se debe intentar ganar la espalda de la defensa.

4.            Detrás de la línea de ventaja, suelen hacerlo los de la 3ª cortina, o por un pateo contrario o placaje de un jugador penetrante. Con presión cercana, desplazar el balón hacia el lado contrario de procedencia de la pelota, sus compañeros retroceden para apoyar. Con presión lejana; fijar al adversario, correr hacia el jugadora que ha pateado (si es el caso), o  abrir, o también se puede hacer una cruz y cambiar el sentido.